Estaba un sacerdote gangoso sentado en la mesa a punto de almorzar, cuando de repente entra un hombre asustado gritando:
– Padreeee… padree he pecado!
El padre asustado también le responde:
– No, nnno, he pollo!
Un soldado le dice a su cabo:
– Señor, no cabo en la trinchera.
– No se dice «cabo», se dice «quepo», soldado
– Sí, mi quepo
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