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Chiste de rubias

Un hombre ciego entra en un “bar de chicas” por equivocación. Se las apaña para llegar hasta la barra y pide una copa, y tras estar un rato sentado en el taburete le grita al camarero:

– Eh, tú, te gustaría oír un buen chiste de rubias?

Inmediatamente se hace un silencio total en el bar y con una grave, profunda y áspera voz, la mujer que esta sentada junto a el le dice:

– Antes de que cuente ese chiste, señor, y en atención a su minusvalía física que le impide ver, creo que lo justo es que le advierta de cinco cosillas: – Que la camarera es rubia. Que el portero del bar es una mujer rubia. Que yo mido un metro ochenta, peso 80 kilos, soy cinturón negro de kárate y tengo el pelo rubio. Que la mujer que esta conmigo es levantadora de pesas y es rubia; y que la dama que esta sentada al otro lado de usted es una luchadora profesional y también es rubia. Y ahora que sabe eso, piénselo cuidadosamente. ¿De verdad todavía quiere contar ese chiste?

El ciego piensa durante un par de segundos, menea la cabeza y contesta:
– Naaa… Pues no lo cuento….Paso de tener que explicarlo cinco veces!

Superman en el bar

Estaba un señor en un bar muy feliz cuando en eso se le acerca un ebrio y le dice balbuceando:
Le apuesto 100 euros a que puedo golpearme la cabeza con una cerveza de vidrio sin que me pase nada.
El hombre intrigado aceptó la apuesta y se sorprendió al ver al ebrio cumplir la apuesta sin siquiera hacer algún gesto de dolor. Luego le dijo el ebrio otra vez:
Le apuesto 200 euros a que puedo saltar por la ventana sin que me pase nada.
El señor aceptó y vio al hombre saltar por la ventana y regresar intacto a la barra de la cantina. El hombre pagó las apuestas y se disponía a seguir apostando con el ebrio cuando el del bar los interrumpió y le dijo al señor:
Ya no le hagas caso a superman, ¡Siempre que se pone borracho y se le acaba el dinero le da por apostar!

Me caí de la cama

Un par de amigos están tomando algo en un bar y charlando. En esto, que uno le dice al otro:
– Oye, el otro día me contó tu mujer un chiste tan bueno, pero tan bueno que me caí de la cama.