Iba un señor por la acera, cuando otro señor le pegó, el golpeado le preguntó: – ¿Usted por qué me pega si yo no lo conozco? Y él respondió: – Por eso, para que me vaya conociendo.
– Hola Pepe, qué tal, ¿Por qué estas tan cansado? – Es que vengo de enterrar a mi suegra. – ¿Era muy pesada? – No, no era pesada, sino que no se dejaba.
Doctor, doctor, tengo un problema, tengo doble personalidad, dice el paciente desesperado. En eso el doctor le dice: – No se preocupe que entre los 4 podemos arreglarlo.
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