Estaban formados los soldados y en eso el general le pregunta a un soldado:
– Soldado Maclovio, ¿Para usted qué es la patria?
– Para mí la patria es como si fuera mi madre, general.
– Muy bien soldado, muy bien.
– Soldado Cornelio, ¿Y para usted qué es la patria?
El soldado Cornelio se queda pensando y dice:
– Para mí es como si fuera mi tía, general.
– ¿Y por qué?
– Porque el soldado Maclovio es mi primo.
Por el cementerio
Se encontraron dos amigas que vivían al otro lado del cementerio, conversando se les hizo de noche y tenían que cruzar el cementerio, como eran muy miedosas esperaron que alguien fuera por el mismo camino para pedirle que las acompañara. Entonces vieron a un señor al que le pidieron que las acompañara y éste amablemente les respondió que sí. Cuando iban a medio camino, como nadie hablaba nada, una de ellas le pregunta al señor:
– Señor, ¿A usted no le da miedo pasar de noche por el cementerio?
A lo que él le respondió:
– Bueno, en realidad ya no, pero cuando estaba vivo sí.
El escalon y el borracho
Dos borrachos le preguntan al barman dónde queda el baño, el barman le dice:
Por el pasillo doblan a mano derecha, bajan dos escalones y ahí están los baños.
– Hip, muchas gracias.
Cuando van por el pasillo uno le dice al otro:
– Oye, ¿Era pa’ la derecha o pa’ la izquierda?
– El barman dijo pa’ la izquierda.
Pero para el lado izquierdo estaban reparando un ascensor y se caen por el hueco y se escalabran, uno se levanta bien endolorido, medio inconsciente y le dice al otro:
– Yo no sé tu, pero yo me voy a orinar aquí, no pienso bajar el otro escalón.
Persiguiendo jovencitas
Va un viejo al médico y le dice:
– Doctor, estoy preocupado porque tengo 100 años y todavía ando persiguiendo jovencitas
– Pues eso sí que es un caso insólito, pero dígame en qué quiere que le ayude, qué es lo que le preocupa de eso?
– Pues que las persigo pero ya no me acuerdo para qué.