El crío va a la feria de ganados con su papá y no pierde detalle de lo que éste hace.
– ¿Y ahora qué haces?
– Estoy palpando a la vaca para ver cómo está de carnes porque la quiero comprar.
– ¿Ah, sí? Pues el otro día el fontanero parece que quería comprar a mamá.
Amor tranquilo
Un anciano y una anciana se conocen en una fiesta para la tercera edad. Después de charlar un rato, deciden ir a un lugar más tranquilo, estacionan el vehículo y hacen el amor.
Finalizado el acto y mientras volvían, el anciano iba pensando:
– De haber sabido que era virgen me la hubiera llevado a un lugar más cómodo.
La anciana sentada en el asiento del copiloto pensaba:
– De haber sabido que se le levantaba, me hubiese quitado las bragas.
Mirar en el estanque
Hubo un robo en una joyería de la capital. Llega la policía y encuentra las ventanas rotas y a un viejito mendigo cerca de la puerta. Los policías dicen:
– ¡Este es el ladrón! Llevémoslo a la pileta del parque para que confiese.
Lo llevan y lo meten de cabeza dentro del estanque; lo sacan y le preguntan:
– ¿Dónde están las joyas?
El viejito no contesta nada, entonces lo vuelven a meter durante más tiempo. Lo sacan de nuevo:
– ¿Dónde están las joyas?
Nada que contesta, lo meten la tercera vez, durante dos minutos, entonces el viejito levanta una mano; un policía dice:
– ¡Ya va a hablar!
Lo sacan y le preguntan:
– A ver, ¿Dónde están las joyas? ¿Qué tiene que decir?
Contesta el viejito:
– Que llamen a un buzo porque yo no veo nada en el estanque