Un fontanero lega a un bar y le dice un amigo:
– ¡Qué mala cara tienes! ¿Qué te pasó?
– Que fui a arreglarle una cañería a una mujer. Me sedujo, fuimos para cama, cuando estaba en la faena, sale el marido del armario y ¡pumba!
– Te la metieron doblada.
-¿Doblada? ¡De punta, me la metió de punta!
Pisando la raya
Se encuentran dos amigos y le dice uno al otro:
– No sabes lo que me pasó ayer. Llego a casa y me encuentro a mi mujer en la cama con un culturista. El caso es que para mi sorpresa el tío cachas va y me coge del cuello, me empuja a un rincón, me pinta una raya en el suelo y me dice: – Como pises esta raya, te mato. Y acto seguido se vuelve a la cama con mi mujer a continuar la faena.
– ¡Vaya situación! y tu, ¿qué hiciste?
– ¿Yo?… ¡Qué se creería ese tío!. ¡Cuando no miraba, pisaba la raya!