Tres de la mañana, un señor llama al timbre de la farmacia de guardia:
—¿Qué necesita?
—Nada, que he visto luz y me he dicho: «Mira, otro que no puede dormir».
Tres de la mañana, un señor llama al timbre de la farmacia de guardia:
—¿Qué necesita?
—Nada, que he visto luz y me he dicho: «Mira, otro que no puede dormir».