Dos amigos hablando por la calle:
– Paco, me da la impresión de que tu y yo nos entendemos muy bien.
– ¿Qué?
chistes de Los Morancos
Los Morancos, integrado por los hermanos César y Jorge Cadaval, representan un fenómeno duradero en la comedia española. Su inicio en los años 80 marcó el comienzo de una exitosa carrera que ha abarcado décadas, consolidándolos como uno de los dúos cómicos más queridos del país. Su estilo distintivo combina habilidades imitativas excepcionales con un humor agudo y sátira social, creando un cóctel único que ha conquistado la atención del público.
El Cura de granada
Un cura granadino está en la iglesia y viene el obispo y le dice:
-TIenes que irte a sevilla.
Y el cura, que odia a los sevillanos, se tuvo que ir.
Entonces está dando la primera misa y empieza a hablar de Adán y Eva:
– Adán, bueno, puro… ¡del barrio de la Chana, de Granada!
– Eva, mala, impura… ¡del barrio de la Macarena, de Sevilla!
Y todo el mundo alborotado.
Al día siguiente da la segunda misa y se pone a hablar de Caín y Abel:
– Abel, bueno, puro… ¡del barrio del Zaidín, de Granada!
– Caín, malo, impuro… ¡del barrio del Nervión, de Sevilla!
Y todo el mundo alborotado de nuevo.
Al finalizar la misa, se le acerca el obispo de Sevilla y le dice:
– Esto no puede seguir así, mañana das la última misa y te vas.
A lo que piensa el cura:
Al día siguiente habla de la Última Cena, donde todos los apóstoles se acercaban a Jesús diciendo:
– ¿Seré yo, maestro?
-No, no serás tu, Pedro.
– ¿Seré yo, maestro?
– No, no serás tu, Juan.
Así hasta que le toca el turno a Judas y este se acerca y le dice:
– ¿¿¿¡¡¡¡ZERÉ YO, MIÁRMA!!!!???
Mirar en el estanque
Hubo un robo en una joyería de la capital. Llega la policía y encuentra las ventanas rotas y a un viejito mendigo cerca de la puerta. Los policías dicen:
– ¡Este es el ladrón! Llevémoslo a la pileta del parque para que confiese.
Lo llevan y lo meten de cabeza dentro del estanque; lo sacan y le preguntan:
– ¿Dónde están las joyas?
El viejito no contesta nada, entonces lo vuelven a meter durante más tiempo. Lo sacan de nuevo:
– ¿Dónde están las joyas?
Nada que contesta, lo meten la tercera vez, durante dos minutos, entonces el viejito levanta una mano; un policía dice:
– ¡Ya va a hablar!
Lo sacan y le preguntan:
– A ver, ¿Dónde están las joyas? ¿Qué tiene que decir?
Contesta el viejito:
– Que llamen a un buzo porque yo no veo nada en el estanque