El taxista en el cielo

Llegan al cielo un cura y un taxista de Madrid. San Pedro le da al taxista una mansión con piscina, y al cura, un piso pequeño.
—¿Cómo puede ser? ¡Yo he dedicado mi vida a Dios!
—Ya, padre, pero cuando usted predicaba, la gente se dormía. Cuando conducía él, rezaban todos.

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Más chistes como este

Bendecir el coche

Un señor lleva su coche nuevo a que se lo bendigan.
—Padre, ¿con esto ya estoy protegido?
—De los accidentes, sí. De las multas, hable usted con Tráfico.

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Tener cura

Un hombre pálido, triste y escuálido va al psiquiatra:
—Doctor, mi suegra me está matando. Sé que me voy a morir. ¿Tengo cura?
—Claro que sí: en cualquier iglesia encontrará uno.

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Niño pecoso

Era un niño pecoso, muy pecoso. Un día, al confesarse, le pregunta el cura:
—¿Pecas, hijo?
—Sí, padre… Hasta en la planta de los pies.

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Derecho divino

Una chica llega a la iglesia sin blusa y el cura le dice:
—No, señorita, así no puede entrar.
—Padre, tengo el derecho divino.
—Sí, y el izquierdo también, pero así no puede entrar.

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El penalti

—Padre, ¿es pecado rezar para que gane mi equipo?
—Rezar no, hijo. Lo que es pecado es lo que dices cuando falla el penalti.

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Ver todos: Chistes de curas (25) →

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