Al final de la misa, el cura anuncia:
—Hoy la colecta ha sido de 120 euros y tres botones. Al que ha echado los botones: si me trae también el abrigo, le hago un descuento en la penitencia.
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Baile lepero
Empieza la música y un lepero que va un poco bebido ve a una señora vestida de negro, muy elegante. Se acerca tambaleándose y le dice:
—Madame, ¿me concede este baile?
—No.
—¿Y por qué no?
—Por cuatro motivos. Primero, porque usted está borracho. Segundo, porque esto es un velatorio. Tercero, porque el avemaría no se baila. Y cuarto, porque madame será su madre: ¡yo soy el cura!
Bendecir el coche
Un señor lleva su coche nuevo a que se lo bendigan.
—Padre, ¿con esto ya estoy protegido?
—De los accidentes, sí. De las multas, hable usted con Tráfico.
El penalti
—Padre, ¿es pecado rezar para que gane mi equipo?
—Rezar no, hijo. Lo que es pecado es lo que dices cuando falla el penalti.
Dejando
Una muchacha en el confesionario:
—Padre, he pecado, y fue por ser una dejada.
—¿Y cómo fue eso, hija?
—Pues me fui dejando, me fui dejando…
El taxista en el cielo
Llegan al cielo un cura y un taxista de Madrid. San Pedro le da al taxista una mansión con piscina, y al cura, un piso pequeño.
—¿Cómo puede ser? ¡Yo he dedicado mi vida a Dios!
—Ya, padre, pero cuando usted predicaba, la gente se dormía. Cuando conducía él, rezaban todos.